
Nuestra energía va allá adonde va nuestra atención. Y si no aprendes a desengancharte de los inevitables pensamientos negativos que nos vienen a la mente terminarás agotad@.
Elige la paz y la calma, y equilibra tu energía.
Para este post comenzaré hablándote de nuestro sistema nervioso autónomo (SNA), que es una parte del sistema nervioso que controla las funciones corporales involuntarias y los órganos internos, como la respiración, la digestión, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal.
Este SNA se divide en simpático y parasimpático. Ambos trabajan para mantener a nuestro organismo en un estado de equilibrio.
A groso modo, para lo que pretendo explicarte a continuación, se podría decir que tu SN simpático es el encargado de activarse en situaciones de peligro o estrés, y ayudar al cuerpo a responder de una manera efectiva, y que tu SN parasimpático es el encargado de ayudarnos a recuperar ese equilibrio inicial.
Esto te lo cuento porque en nuestra vida vemos peligros en cualquier cosa. Ya no vemos peligros reales, como cuando nuestros ancestros iban a ser atacados por un animal. Eso era y es un peligro real. Ahora vemos pero sobre todo, imaginamos peligros. «Y si no me da tiempo a estudiar!?», «¿y si no me da tiempo a entregar el proyecto?», «¿y si no puedo pagar la hipoteca?», «tengo un e-mail de mi jefe, ¿y si me quiere recortar el sueldo?», «¿Y si mi pareja me deja?«; y así un sinfín de miedos y situaciones que imaginamos y vemos como peligrosas.
Sin embargo, nuestro cerebro responde de igual modo a lo real que a lo imaginario, y de este modo esta alerta constante hace que tengamos nuestro SN simpático sobre-activado. Es por ello que para sentirnos mejor debamos equilibrar nuestro sistema. Y esto puede ser tan simple como controlando y gestionando nuestros pensamientos y emociones. Ojo, simple que no fácil.
Creando pensamientos
Si te digo que traigas a tu mente un recuerdo doloroso, sentirás tristeza, rabia, o la emoción que en definitiva genere malestar. Ante ese recuerdo tu sistema nervioso simpático se activará y liberará una serie de hormonas que te generarán tensión y malestar. Tu consumirá y «vibrarás» bajo.
Si te digo que evoques un recuerdo o la imagen de algo placentero, quizás dibujes una sonrisa en tu rostro, actives tu sistema nervioso parasimpático y liberes las hormonas del bienestar, de la paz, de la tranquilidad…
No podemos evitar que ciertos pensamientos, recuerdos, o imágenes nos vengan a nuestra mente, pero con entrenamiento podemos evitar enredarnos en ellos, para que dentro de nosotros pasen el menor tiempo posible, nos generen el menor sufrimiento posible y perjudiquen a nuestra salud lo menos posible. Por otro lado, cabe decir, que cuanto menos atención dirijamos al pensamiento más atención podremos dirigir a la emoción de aquello que estemos sintiendo en ese momento. Cuanto menos nos enredemos con nuestra mente, más atención podremos dar a la emoción, a explorar cómo se refleja en nuestro cuerpo, a atenderla y a dejarla ir, mejorando así nuestra relación con esas emociones a las que solemos resistirnos, y pudiendo gestionarlas mejor con el paso del tiempo, y del entrenamiento.
De la teoría a la práctica
Podemos entrenar nuestra mente para esto y para elegir, por tanto, conscientemente pensamientos que nos den paz. Pensamientos que activarán ese sistema nervioso parasimpático y nos ayudarán a recuperar esa energía, equilibro y armonía que necesitas para vivir una buena vida.
Uno de los ejercicios más conocidos, y que abordamos en «Caminando Juntos», es el de crear tu propio diario de gratitud, en el que voluntariamente te sumerges en tu mente para traer momentos por los que dar gracias y con ello sentir esa poderosa emoción llamada gratitud.
Por ello, al igual que reservas unos minutos para centrarte en tu respiración y aquietar tu mente, puedes reservar pequeños espacios conscientes para visualizar o evocar imágenes y pensamientos que te den paz. Si no tienes el hábito, puedes programarte una alarma en tu teléfono móvil. Comienza practicando con pequeños espacios programados, de forma formal y premeditada. Poco a poco, al aumentar tu nivel de conciencia, te resultará más fácil llevarlo a la práctica en tu vida.
Para llevar esto a la práctica te propongo que pongas una alarma con mensaje en tu móvil, de tal modo que cuando salte esta alarma, en la pantalla aparezca el mensaje que te recuerde tu propósito.
«Hoy elijo pensamientos que me dan paz»
Cierra los ojos, y durante 2 o 3 minutos, trae a tu mente esos pensamientos que tan bien te hacen sentir, y recréate en las emociones que emanen de esos pensamientos para nutrirte de ellas.
Busca y resérvate ese espacio de tan solo unos minutos. Pueden ser en la mañana al despertarnos, antes de acostarnos, antes y/o después de comer… Antes de que tu mente te ofrezca una excusa, recuérdate que son tan solo unos minutos. La recompensa es inmensa.
Con la intención de ayudarte a vivir un poco mejor
Tu coach,
Óscar

Deja un comentario