
Durante años hemos repetido una frase casi automática:
“Hay que separar lo personal de lo laboral.”
Es un consejo bienintencionado… pero profundamente desconectado de cómo funcionan las emociones humanas.
Porque quien vive lo personal y lo laboral es la misma persona.
Las emociones no se guardan en cajones distintos. No se desconectan al salir de casa, ni se vuelven a activar al terminar la jornada.
La verdad incómoda: lo personal sí afecta al trabajo (y el trabajo a la vida personal)
Cuando pedimos a alguien que “no mezcle” su vida personal con su trabajo, estamos pidiéndole algo imposible.
Pero, además, le estamos pidiendo algo peligroso.
Porque pretender separar lo personal de lo laboral es pedirle al corazón que deje de sentir por unas horas.
Y cuando alguien intenta hacerlo, lo que realmente está haciendo es reprimir:
una preocupación
una angustia
un conflicto
un cansancio profundo
un dolor emocional no atendido
Nada de eso desaparece.
Solo se empuja hacia dentro.
Y lo que se acumula dentro, tarde o temprano, sale de alguna manera: estrés, irritabilidad, agotamiento, dificultad para concentrarse, problemas de convivencia…
Y en muchos casos, incluso bajas laborales motivadas por un malestar emocional sostenido y nunca atendido.
La represión emocional no es profesionalidad: es un riesgo invisible
Durante mucho tiempo se ha confundido “profesionalidad” con “no sentir”.
Pero la verdadera profesionalidad no consiste en ocultar emociones, sino en saber gestionarlas.
Ignorar lo que sentimos no nos vuelve más fuertes.
Nos vuelve más frágiles por dentro.
Cuando una persona tiene que sostener sola:
la presión diaria,
los conflictos,
las preocupaciones personales,
la sensación de no llegar,
el ruido mental constante…
…sin herramientas, sin recursos y sin un espacio de apoyo, es normal que aparezca:
desmotivación
estrés crónico
mal ambiente
menor rendimiento
agotamiento emocional
Y todo eso acaba teniendo un impacto directo en la empresa: productividad, clima laboral, rotación y bajas.
La solución real sí existe (y es humana, simple y transformadora)
En lugar de exigir que las personas separen lo inseparable, podemos ofrecerles recursos reales para gestionar su vida emocional.
Cuando un equipo aprende a:
- regular el estrés,
- respirar mejor,
- bajar la agitación mental,
- tomar distancia de los pensamientos,
- mejorar la relación consigo mismo,
- relacionarse con el trabajo desde un lugar más sano…
…todo cambia.
Las personas están más tranquilas.
Más claras.
Más conectadas consigo mismas.
Y, por tanto, más capaces de rendir sin romperse.
Y por eso diseñé un programa de bienestar emocional y mindfulness para empresas
Porque lo personal y lo laboral siempre van de la mano.
Y la mejor manera de mejorar el trabajo es cuidar a las personas que lo sostienen.
Este programa ayuda a:
- reducir el estrés
- aumentar la calma mental
- mejorar el clima laboral
- favorecer la regulación emocional
- brindar herramientas prácticas para el día a día
Y, además, es bonificable por FUNDAE, lo que significa que en muchos casos puede salir a coste cero para la empresa.
Si crees que en tu empresa —o en la empresa donde trabajas— esto podría ser útil, escríbeme.
Estaré encantado de darte más información o ayudarte en tu bienestar.
Con cariño,
Óscar Rubio

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